Nota: Este perfil lo publiqué en el diario El Nacional el 5 de abril de 2009, cuando Esquivel fue reelecto en la presidencia de la FVF. Seis pasaron hasta que alguien finalmente le puso cascabel al gato
Un hombre sin límites:
"Déjeme ser un poco arrogante y decir que no he tenido fracasos"
"Déjeme ser un poco arrogante y decir que no he tenido fracasos"
El presidente de la Federación Venezolana de Fútbol,
Rafael Esquivel, fue reelecto hace tres semanas por octava vez. En casi 23
años de gestión, las acusaciones sobre autoritarismo y manejos financieros
poco transparentes se suceden sin que sus opositores logren destronarlo.
¿Quién le pone el cascabel?
FABIOLA ZERPA
Tiene 22 años como presidente de la Federación Venezolana
de Fútbol. Hace 2 semanas fue reelegido, por octava vez, hasta 2013.
¿Repetirá entonces o dará paso a las nuevas generaciones? "Yo no me
pongo límites. Cuando uno lleva en la sangre este veneno sano que es el
fútbol, tiene vida", dijo el dirigente de 62 años de edad.
Una vida demasiado larga en la dirigencia del balompié, le
gritan fanáticos, espectadores y hasta políticos desde las gradas, los blogs
y la Asamblea Nacional. Son dos décadas sin contar un año previo como presidente
encargado de una gestión que polariza opiniones sobre tres ámbitos:
desempeño en los juegos, manejo de ingresos y democratización en la
dirigencia.
"Cuando fui invitado en 2001 a la Asamblea Nacional, la
actual ministro del Deporte, Victoria Mata, entonces en la Comisión de
Deportes, me dijo `Esquivel, a ti nadie te quiere. El pueblo dice ¿hasta
cuándo Esquivel?’. Yo le dije `Bueno, a mí nadie me lo ha dicho, sino
ustedes. El día en que los que no me quieren deseen sacarme, tienen que estar
en los sitios donde tengan la participación para lograrlo", sentencia.
"Quien no está con él, no tiene nada bueno que
decir", sintetiza José Ángel Vidal Douglas, presidente de la FVF entre
1985 y 1986. Ciertamente. "Mafioso", "mercenario del
fútbol", "mercantilista" y "pícaro", son los
adjetivos que se pueden recoger de conversaciones y la prensa, de la que se
cuida en extremo.
"No me voy a bajar a ese nivel. Esos que me critican
así, ¿qué han hecho en la vida? ¿Por qué no vienen y lo plantean en una
Asamblea de la FVF? Lo más fácil del mundo es tirarle piedras a un árbol que
da frutos", dijo. Es el único momento del encuentro en que asoma alguna
emoción. De resto, tiene cara de póker.
De vuelta a una isla.
Esquivel pasó su niñez y adolescencia en Caracas, adonde
llegó de las islas Canarias con sus padres a los 5 años de edad. Estudió en
el Colegio Libertador de Chacao, en el Lino de Clemente de La California y en
la escuela técnica industrial de Cotiza. Temprano comenzó a trabajar. A los
16 años se inició como motorizado en el Banco Unión. Luego ascendió a
distintos cargos. "Estuve en cuenta corriente, en ahorro, en cambio...
hice muchísimas cosas", recuerda. Luego pasó al departamento de
auditoría del Banco República, "el de las hormiguitas", donde
llegó a ser gerente de agencia.
En algún ínterin, Esquivel intentó el fútbol
profesional en el Anzoátegui Futbol Club.
El escaso sueldo lo disuadió de seguir, confesó, y volvió
a la senda bancaria. Algunos señalan que fue la falta de talento que lo
devolvió a Caracas.
En 1972, a sus 26 años, llegó una oportunidad que
cambiaría su vida y la de sus hermanos. "Me mandaron a Margarita a abrir
una oficina. Sólo había tres bancos. Abrimos justamente en Los Robles. Ahí
jugué fútbol, en el equipo del banco. No había asociación.
En siete meses la organizamos y el presidente no pudo ser
otro bobo que yo".
Marcos Tineo, periodista deportivo de la época en
Margarita, no recuerda al jugador sino al animador de los juegos del equipo de
las tiendas Pepeganga. "Estuvo muy vinculado con el deporte
aficionado", dijo. Catorce años bastaron para que Esquivel convirtiera a
Margarita en su bastión.
Su familia comenzó regentando un autocine y dos salas de
cine en la zona del Genovés y la Isleta, así como unas areperas. Luego
adquirió terrenos y gasolineras, lo que dio paso a la fundación de la empresa
Digasmar (Distribución de Gasolina de Margarita).
Si se quiere hurgar un poco más sobre esta ampliación, los
margariteños son un poco reacios a hablar. "Tiene mucho poder
aquí", dijo otra fuente periodística.
La salida. En 1986 salió del banco "por problemas de
negocio" que no quiso aclarar.
Ni falta que hacía, ya entonces tenía un buen piso
económico y la vicepresidencia de la FVF, durante la gestión de René Hemmer.
Al fallecer éste en 1987, le sucedió como presidente encargado. En 1988 ganó
sus primeras elecciones.
Desde entonces ha permanecido invicto, contrario a sus
amagos en las canchas.
Y como un gato, lo ha evadido todo: desde intentos para
sacarlo del poder que han pasado por el Tribunal Supremo de Justicia, hasta
acusaciones de corrupción. Nadie le ha podido ni siquiera acercar un cascabel.
Ni la oposición interna en la FVF ni sectores azuzados por el oficialismo.
"Ahora menos, cuando ha sido aprobada la reelección
presidencial sin límites bajo la teoría del buen gobierno", se lamentó
un diputado, que quiso hablar bajo el anonimato.
Según a quien se pregunte, bajo su égida el fútbol
venezolano "se puso los pantalones largos" o "no ha avanzado
nada". Todo es pasión, escasean miradas neutras.
Los que están activos en la dirigencia del fútbol se
cuidan de atacar al hombre. Hay consecuencias. "Los que lo adversaron en
el pasado, como Felipe Pachano y Alejandro Sánchez, desaparecieron.
Cada quien cogió su camino", dice Jesús Berardinelli,
presidente de la Asociación de Fútbol de Yaracuy. Él mismo fue uno de ellos.
En 2004 denunció a Esquivel por dineros depositados en el
extranjero, negocios turbios con derechos de televisión y los terrenos
destinados a la construcción del Centro de Alto Rendimiento en Margarita. En
2005 dio un paso más e integró una plancha que lo adversó.
Hoy Berardinelli opina lo siguiente: "Nadie ha podido
demostrar ilícitos bajo su gestión. Ahora ha mejorado, ha hecho algunos
cambios".
César Semidey, el derrotado este año en la elección
presidencial de la FVF, aunque denunció irregularidades en los comicios
también cuida sus palabras. "De él puedo decir que es muy inteligente y
capaz. Sólo pido oxigenación para la organización, pues es muy
presidencialista".
Otros dirigentes, más jóvenes, declinaron hablar sobre
Esquivel, no sin antes deshacerse en excusas, como eludiendo un bulto muy
pesado.
Pero coincidieron en decir que el presidente de la FVF tiene
una red de lealtades muy amplia dentro de la Federación que perpetúa un
modelo autoritario y discrecional del poder.
Oposición sin
consenso.
El mismo Esquivel desestima las acusaciones de
autoritarismo. O de corrupción. "El uso de los dineros lo aprueba el
cuerpo directivo de la Federación", dice. En seguida, da una
demostración de la rutina: "Se recibió tanto y se gastará así. ¿Están de acuerdo? Sí. Pasen por aquí y firmen. Firmaron
todos", y muestra un papel con rúbricas.
"Ni Fútbol Mejor, ni Fútbol Popular, ni Fútbol
Evolución han podido con el fútbol de verdad que es el que hacemos
aquí", sentencia el dirigente, al referirse a las planchas que han
tratado de sucederlo.
Es enfático en explicar sus tres logros principales: la
unidad del fútbol venezolano, la capacitación de entrenadores, árbitros y
personal, y la consolidación de una infraestructura. Para la autocrítica, no
hay lugar. "Déjeme ser un poco arrogante y decir que no he tenido fracasos".
Luego de mucho pensarlo, admite, si acaso, una sola
insatisfacción: no haber terminado a tiempo el Centro de Alto Rendimiento en
Margarita, una edificación sobre la que hubo denuncias de enriquecimiento, por
cuanto se construye sobre terrenos de su propiedad que colindan con su bastión
empresarial en la isla. A ocho años de colocada la piedra fundacional,
todavía no hay anuncios de apertura oficial.
Justo al lado, en Los Robles, queda la sede del Grupo
Digasmar, que se ha ampliado a cinco empresas que comercializan y transportan
combustibles y alimentos en la isla.
Por los lados de Macanao también se extiende el apellido.
"Tenemos una empresa de barcos de pesca. Eso es de mi esposa, que es de
allá".
En esas aguas y más allá ejerce su pasión alterna, la
pesca de altura, que le viene del padre, que tenía ese oficio en las Canarias.
"Me da tranquilidad", dice en su oficina, donde
sólo resaltan dos fotos. Una con el presidente Hugo Chávez durante la
inauguración de la Copa América. La otra es un afiche de un niño abrazando
la Copa Mundial. "Rafaelito el menor de seis hijos y dos matrimonios
juega muy bien fútbol gracias a Dios. Lo digo a escondidas, no delante de él
ni de la familia".
Son 23 años de poder a cuestas. "¿Que si la presidencia
de la FVF es poder? ¿Poder para qué?", pregunta. "Esto no es poder.
Hay estatutos, reglamentos y normas. ¿Que el dinero es poder? No. En fútbol el
dinero no es poder; el dinero es de los clubes y las asociaciones. La
presidencia de la FVF no da poder sino compromiso y angustia".